sábado, 10 de mayo de 2008

Los camellos se disparan por el crudo.

(Enlace al artículo original de Pablo Pardo en "El Mundo")

No hay mal que por bien no venga. En los últimos tres años, el precio del barril de petróleo se ha duplicado, y ayer rompió la barrera psicológica de los 120 dólares. Con semejante subida, los agricultores de los países en vías de desarrollo no pueden pagar gasolina para los tractores.

Así que en el oeste de India, han decidido volver a utilizar los camellos, que no sólo no consumen gasoil, sino que duran bastante más que un tractor -un dromedario puede vivir 80 años- y se alimentan de lo que pillan por el desierto. El resultado ha sido una inflación del precio de los camellos. Un dromedario macho puede valer hoy 40.000 rupias (624 euros), es decir, entre cuatro y ocho veces su precio de 2005, según informaba el sábado el diario Financial Times.

El efecto combinado de la tacañería de la OPEP, de la falta de inversión de las empresas petroleras, de la especulación y de la aumento de la demanda de crudo en EEUU, China y, paradójicamente, India, se ha convertido en una bendición para los raikas, una comunidad de unas 10.000 personas, dedicada históricamente a la cría de camellos.

Los raikas llevaban más de una década en una crisis total debido a la falta de demanda de dromedarios (camellos de una sola joroba, como los que pasean a los turistas en Marruecos), lo que había llevado a la población de esos ungulados en India a caer en un 50%, hasta menos de medio millón de ejemplares.

Eso sí, para disgusto de los ecologistas, el aumento de la población de camellos en Rajastán puede conllevar más deforestación en la región. El cambio en el tipo de vehículos que ha provocado la subida del petróleo en el oeste de India es similar al que está viviendo EEUU, aunque en la primera economía mundial todavía no han decidido regresar al camello (que, aunque no sale en las películas, fue utilizado por el Ejército de ese país en sus guerras contra los indios) o al más tradicional caballo de los cowboys.

Y ayer llegó la muestra más evidente de ello: por primera vez en varias décadas, en el mes de abril, las ventas de monovolúmenes superó a la de furgonetas y SUV (los gigantes todoterrenos que fascinan a los estadounidenses).

Los 'cuatro ruedas'

El cambio, que tiene connotaciones históricas, se ha debido simplemente a que el precio de la gasolina supera los cuatro dólares por galón (lo que equivale a unos 72 céntimos de euro por litro). Es una cifra histórica, que los estadounidenses no se pueden permitir.

Entre los pocos modelos cuyas ventas siguen creciendo está el Toyota Prius, un vehículo híbrido, es decir, que funciona con una batería y gasolina, por lo que su consumo de derivados del petróleo es muchísimo menor que el de un SUV, aunque no llega hasta los extremos de los de los camellos de los raikas.

El cambio de la demanda de vehículos, sean éstos de cuatro ruedas o de dos patas, pone de manifiesto que los consumidores tratan de adaptarse a la subida de los precios del petróleo. Y es que, como dijo en una ocasión el jeque Ahmed Zaki Yamani, ex ministro del Petróleo de Arabia Saudí, "la Edad de Piedra no se acabó por falta de piedras".